Textos destacados
Tesoros del Conocimiento

«El modelo simbólico de la rueda expresa y reúne de la manera más clara y sencilla la coexistencia del espacio (o plano de irradiación, donde todo está comprendido) y el tiempo, significado por el movimiento (en el que las cosas se manifiestan en forma sucesiva).
Y si nos atenemos a este modelo cósmico, comprenderemos que el punto virtual, siempre central —reflejo de un eje vertical—, organiza el espacio, que en definitiva es la actualización de la potencia de ese punto rebatida en el plano horizontal. La cual es recorrida sucesivamente, temporalmente, por la línea recta, o rayo, que establece la relación bipolar entre el punto original y el punto límite de la circunferencia. Estos coexisten como sucesivos y simultáneos, temporales y atemporales, cuantitativos y cualitativos; y también como móviles e inmóviles, y plasmados en el principio substancial, determinarán la forma (modo, color o signo) de la vida del modelo.»
Federico González en "El simbolismo de la rueda"


«El conocimiento por excelencia, el único que merece verdaderamente ese nombre en la plenitud de su sentido, es el conocimiento de los principios, independientemente de toda aplicación contingente, y ése pertenece exclusivamente a aquellos que poseen la autoridad espiritual, porque no hay en ésta nada que proceda del orden temporal, incluso entendido en su acepción más amplia. En cambio, cuando se pasa a las aplicaciones, nos referimos al orden temporal, porque el conocimiento no se considera entonces únicamente en sí mismo y por sí mismo, sino en tanto que da su ley a la acción; y en esa medida es necesario a aquellos cuya función propia corresponde esencialmente al dominio de la acción.»
René Guénon en "Autoridad espiritual y poder temporal"


«Los reflejos espirituales, mentales y emotivos de aquellos que conciben la naturaleza como una manifestación del Principio —a través de los velos existenciales, y por lo tanto menguando la intensidad de su Presencia, pero aun así poseyendo y transmitiendo algo de ésta— deberán, lógicamente, tener asimilada como mínimo una actitud de respeto por todas las manifestaciones naturales, pues las formas una vez vueltas transparentes y parlantes ya no son limitativas o menospreciables, sino mensajeras de verdades y venerables. Este mundo terrestre ya no es opaco, sino un velo más o menos transparente a través del cual podemos comprender el lenguaje de los pájaros.»
Sara Boix en "La Naturaleza y el Espíritu"


«La mentalidad moderna pretende reducir lo real al mundo físico accesible a sus sentidos, sus instrumentos, sus razonamientos y sus ecuaciones, pero es totalmente ignorante de los otros planos de realidad que siempre, a lo largo de la historia de la humanidad —con mayor o menor claridad—, se han conocido. Esta ignorancia es casi voluntaria, pues se hace un esfuerzo continuo y sostenido para no ver, para negar todo lo que se escapa al mundo físico. De igual modo que el análisis físico de una música o una pintura, por muy científico que sea, no anula el significado —más profundo y a otro nivel— de la obra de arte, así la realidad es mucho más que sus componentes físicos. El hombre moderno se cree así capacitado para prescindir de todas las enseñanzas y conocimientos del pasado y empezar de nuevo, fiándose solamente de su nueva visión y sus nuevos prejuicios. Fascinado por la multitud de detalles nuevamente descubiertos del mundo físico, ha olvidado mirar hacia arriba; su atención cada vez más vuelta hacia el exterior le impide volver sus ojos hacia dentro, hacia el centro de su consciencia, de su ser, que es, sin embargo, el primer dato que se nos impone y la base en la que necesariamente se apoya todo lo demás.»
Avinash Chandra en "El científico y el santo"


«Schopenhauer … señala que cuando uno llega a una edad avanzada y evoca su vida, ésta parece haber tenido un orden y un plan, como si la hubiera compuesto un novelista. Acontecimientos que en su momento parecían accidentales e irrelevantes se manifiestan como factores indispensables en la composición de una trama coherente. ¿Quién compuso esa trama? Schopenhauer sugiere que, así como nuestros sueños incluyen un aspecto de nosotros mismos que nuestra conciencia desconoce, nuestra vida entera está compuesta por la voluntad que hay dentro de nosotros. Y así como personas a quienes conocimos por casualidad se convirtieron en agentes decisivos en la estructuración de nuestra vida, también nosotros hemos servido inadvertidamente como agentes, dando sentido a vidas ajenas. La totalidad de estos elementos se unen como una gran sinfonía, y todo se estructura inconscientemente con todo lo demás … El grandioso sueño de un solo soñador, donde todos los personajes del sueño también sueñan … Todo guarda una relación mutua con todo lo demás, así que no podemos culpar a nadie por nada. Es como si hubiera una intención única detrás de todo ello, que siempre cobra un cierto sentido, aunque ninguno de nosotros sabe cuál es, o si ha vivido la vida que se proponía.»
Joseph Campbell en "El misterio de las coincidencias"

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