Textos destacados
Tesoros del Conocimiento

«Ahora, querríamos poner justamente de relieve las significaciones más ocultas de aquella Máscara Real, o sea las principales u originales de las que derivan todas las demás y que son paradójicamente las que han pasado más desapercibidas, pues ya se sabe que al adentrarnos de pleno en la época moderna ha primado la interpretación histórico-política, partidista, costumbrista y anecdótica por encima de la simbólica y metahistórica que entronca con lo verdaderamente universal y espiritual.
Como estamos viendo, el pretexto de tal festejo totalizador que reunió en esas tres noches a la población entera fue el arribo de un nuevo monarca, no siendo casualidad que para tal cometido se encargara a los Gremios y a los Colegios de artistas el diseño y ejecución del magno acontecimiento. Dichos artistas y artesanos decidieron poner a concurso todos sus conocimientos y destrezas, aplicándose con esmero, generosidad e industriosidad a la preparación de unas celebraciones con repercusiones de gran calado en distintos ámbitos de la realidad, no sólo en los concretos o materiales que debían prestarse al agasajo del rey, sino también en esos espacios invisibles —nos referimos al mundo de las ideas generadoras e inspiradoras de cualquier gesto cultural—, que en aquellos momentos estaban a un paso de ser relegados casi irremisiblemente al olvido, hasta la total negación que se hace de ellos en la actualidad.
Tengamos en cuenta que a mediados del siglo XVIII el mundo sucumbe al racionalismo, al positivismo y al cientifismo, arriconándose la concepción tradicional de la unidad del hombre y el cosmos que hasta entonces había permitido al ser humano penetrar el conocimiento de los misterios del universo, de sí mismo y del Principio único del que todo emana, gracias a una labor ritual y al aprendizaje de una serie de conocimientos cosmogónicos y metafísicos transmitidos sin interrupción de generación en generación desde el origen de la humanidad. En Occidente, la transmisión de esa Sabiduría Perenne tomó como soporte distintas vías iniciáticas igualmente válidas, siendo los oficios una de las formas de vivenciar y realizar no sólo una actividad útil y práctica para la sociedad, sino sobre todo una acción ritual operativa de carácter intelectual y espiritual.»
Mireia Valls y Marc García en "La máscara real y su simbólica"


«En el sentido más inmediato, la yuxtaposición del blanco y del negro representa, lógicamente, la luz y las tinieblas, el día y la noche, y, por consiguiente, todos los pares de opuestos o de complementarios (apenas es preciso recordar que lo que es oposición en cierto nivel se hace complementariedad en otro, de modo que un mismo simbolismo es igualmente aplicable a uno y otro). Estamos, pues, ante el equivalente exacto del símbolo extremo-oriental del yin-yang. Inclusive puede observarse que la interpenetración e inseparabilidad de los dos aspectos, yin y yang (tal es el simbolismo de la línea sinuosa que los une y separa) está presente igualmente en la disposición en damero de los adoquines de ambos colores. Cualquier otra disposición, por ejemplo la de bandas rectilíneas alternativamente blancas y negras, no lograría reproducir con tanta claridad esa idea, y podría hacer pensar en una pura y simple yuxtaposición.»
René Guénon en "Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada"


«La visión de la Naturaleza y la visión de Eros pertenecen a la Vía Afirmativa. Son visiones de lo creado. Digamos que corresponden al alma.
La visión de Dios pertenece a la Vía Negativa. Es una visión del Creador, o de la Fuente. Corresponde al espíritu, el cual siempre desea la unidad y rechaza la visión de la multiplicidad propia del alma.
El espíritu se expresa con metáforas de ascensión, elevación y luz. Alza el vuelo y planea como Peter Pan o Ícaro. Anhela la transcendencia, alzarse sobre el mundo. Veloz y directo como una flecha, escala la montaña sagrada de la autonegación y la plegaria hacia la iluminación; o los peldaños de la Razón hacia la Ilustración. Razón pura, filosofía pura, matemática pura, luz pura, amor puro … El espíritu es puritano; su objetivo es la vida del monje ascético en su celda, o del científico en su higiénico laboratorio. Vuelve la espalda a lo que ve como una contaminación o confusión del alma.
El alma se expresa con metáforas de descenso, profundidad y oscuridad. Tiende al inframundo y al sendero indirecto. No es transcendente sino inmanente, y yace oculta dentro del mundo. Lenta y serpenteante, sigue la espiral de la imaginación hacia su oculta sabiduría. Prefiere la penumbra a la luz, pues allí las cosas se confunden y los mundos se entremezclan. Desconfía de la pureza, pues sabe que la realidad es compleja y turbia.»
Patrick Harpur en "La tradición oculta del alma"


«Para el tántrico lo transcendente y lo inmanente están unidos como Shiva y Shakti, como el fuego y su poder de quemar. El mundo fenoménico es la manifestación del Absoluto a través de su energía, es fruto y expresión de su poder, un poder que, debido a su polaridad esencial, lo mismo esclaviza que libera. Por ello, el tantrismo, al unificar la realidad bajo el único principio neutro de la energía, entiende el ascetismo y la renuncia de un modo sui generis, cuando no lo rechaza abiertamente. En este sentido, tal vez uno de los rasgos más divulgados sea su peculiar concepción de un tipo de placer (bhoga) que no va unido al deseo limitado sino que es fruto del distanciamiento del individuo. El tantrismo reconcilia placer y ascetismo (bhoga y yoga), e intenta superar la oposición que atraviesa toda la religiosidad india entre el cabeza de familia (grihastha) y el asceta renunciante (moksha). Desde las premisas tántricas, el deseo no es necesariamente una fuente de dolor que hay que evitar a toda costa a través de la ascesis y la renuncia. Para el tántrico el deseo es concentración de una energía que es en sí misma neutra; por lo tanto, si es correctamente manipulada, si se orienta o polariza adecuadamente, puede servir a efectos liberadores. En ese caso, por así decirlo, lo que podría ser un veneno, se convierte en un remedio.»
Rosa Fernández Gómez en "El Shivaísmo: una estética metafísica"


«Así como Cézanne se vio obligado —por la indiferencia y la incomprensión de su tiempo— a fundar el Salón de los Rechazados, para así poder mostrar al mundo su obra, es hora ya de recuperar la filosofía de las herejías, las heterodoxias y recordar que también se puede salir al mundo no sólo por la filosofía pura, sino por la magia (Bruno); no sólo por el ensayo, sino por la utopía (Platón, Campanella, Moro, Bacon … ); no sólo por la seria moral ejemplificante, sino por la burlona mordacidad de la sátira (Swift); no sólo por el pensamiento discursivo, sino por la ironía, o el humor; no sólo por la razón seca (como gustaba decir Bacon), sino por el sentimiento desbordado (Novalis, Hölderlin); no por derrotar el solipsismo de la subjetividad incontaminada, sino por la intencionalidad de una autoconciencia ganada a partir de lo real (Marx); no sólo por la conciencia, sino por lo inconsciente (Freud); no sólo por la vigilia, sino por el sueño (Breton, entre otros más), o por el ensueño (Bachelard); no sólo por la frigidez mortecina de la lógica, sino por la opulencia instintiva avasallante (Nietzsche) … , en fin: no sólo por la razón transparente, sino por la imaginación turbia; no sólo por la simplicidad unívoca de la idea, sino por la complejidad lábil, polivalente y ambigua de la imagen.
Es hora que la filosofía, cuya historia ha contado César, sea también escuchada de labios de Bruto. La seriedad lineal de Jenofonte debería admitir la duplicidad irónica de Aristófanes. La historia diurna de la filosofía debe salvar su noche. Es tiempo de soltar las amarras a la imaginación.»
María Noel Lapoujade en "Filosofía de la imaginación"

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