Textos destacados
Tesoros del Conocimiento

«El oráculo calla para quien no reconoce la visión de las cosas tal cual es. Por eso hoy, ante la inmensa sordera de los receptores, los oráculos están más silenciosos que nunca, pues lo central en ellos no es saber si pasará esto o aquello, ni cuándo, ni cómo, ni si se saldrá ganando o perdiendo en tal o cual gesta. Lo nuclear, y eso siempre ha sido así, es dar cabida a la irrupción del dios, del emisario que se cuela por la brecha que comunica los simultáneos planos del universo, lo que significa hacer efectiva y actuante la concatenación entre todos esos mundos.
De la trilogía platónica Providencia, Necesidad y Destino, el oráculo se vincula con la Necesidad. Esta es la intermediaria, la bisagra entre el Principio Supremo y el devenir que se expresa como el Destino. Necesidad es la reunión de todos los dioses y la puesta en escena de sus funciones, en la que su habla comunica analógicamente las distintas instancias entre el Principio inmutable y la rueda del Samsara.»
Mireia Valls en "Las diosas se revelan"


«Sea lo que fuere, lo que hemos querido sugerir en la mayoría de nuestras consideraciones sobre el genio moderno es que la cultura humanista, en cuanto hace las veces de ideología y por lo tanto de religión, consiste esencialmente en ignorar tres cosas: en primer lugar, lo que es Dios, pues no le concede la primacía; en segundo lugar, lo que es el hombre, pues lo coloca en el lugar de Dios; y en tercer lugar, lo que es el sentido de la vida, pues esta cultura se limita a jugar con las cosas evanescentes y a sumergirse en ellas con una criminal inconsciencia. En definitiva, no hay nada más inhumano que el humanismo porque, por decirlo así, decapita al hombre: queriendo hacer de él un animal perfecto, llega a hacer de él un perfecto animal; no en lo inmediato —pues posee el mérito fragmentario de suprimir ciertos rasgos de barbarie—, sino a fin de cuentas, puesto que lleva inevitablemente a rebarbarizar a la sociedad, al tiempo que la deshumaniza ipso facto en profundidad. Mérito fragmentario, hemos dicho, pues la suavización de las costumbres sólo es buena a condición de no corromper al hombre, de no desencadenar la criminalidad ni abrir la puerta a todas las perversiones posibles. En el siglo XIX todavía se podía creer en un progreso moral indefinido; en el siglo XX se ha producido el despertar brutal, ha habido que rendirse a la evidencia de que no se puede mejorar al hombre contentándose con la superficie y destruyendo al mismo tiempo los fundamentos.»
Frithjof Shuon en "Tener un centro"


«En la naturaleza y en el arte esta ciencia capaz de crear obras es precisamente el vínculo entre concepto y forma, entre cuerpo y alma. A cada cosa le precede un concepto eterno bosquejado en el entendimiento infinito, pero ¿cómo pasa dicho concepto a la realidad efectiva, cómo toma cuerpo? Únicamente gracias a la ciencia creadora, que se encuentra tan necesariamente ligada al entendimiento infinito como pueda estarlo en el artista la esencia, que capta la idea de belleza no sensible, a aquello que dicha idea presenta bajo una forma sensible. Si este artista es de los que podemos llamar afortunados y hasta dignos de alabanza por haber sido dotado por los dioses con ese espíritu creativo, la obra de arte nos resultará admirable en la medida en que sea capaz de mostrarnos toda esa fuerza no falsificada de creación y efectividad de la naturaleza en una especie de silueta.»
F. W. J. Schelling en "El Discurso de la Academia"


«Puede decirse que la tríada de los colores afirma la verdad de todas las tríadas verdaderas que la trascienden, del mismo modo en que un símbolo es prueba de su arquetipo. Uno de esos arquetipos in divinis es la Trinidad cristiana. Otro, en el mismo nivel de Absoluto relativo, es el ternario hindú de los tres aspectos de Îshvara, la Personalidad divina. Estos aspectos son Sat-Chit-Ananda, Ser-Consciencia-Beatitud. El hinduismo es particularmente explícito en cuanto al efecto inevitable de esta triplicidad no manifestada sobre todo lo que se encuentra por debajo de ella. De acuerdo con la doctrina, todo en el universo manifestado —o, en términos monoteístas, cada cosa creada— participa en grado diverso de tres gunas, es decir, cualidades o tendencias, y éstas son sattva, rajas y tamas. Sattva denota una cualidad luminosa y una tendencia ascendente; rajas es la guna del crecimiento expansivo y horizontal; y la oscura y pesada tamas es la que produce la ignorancia y la inercia, y la que, en un sentido más positivo, hace posible que la noche suceda al día y garantiza, en el plano material, la operación de la ley de la gravedad.»
Martin Lings en "Símbolo y arquetipo"


«El alma tiene dos facultades poderosas, el intelecto y la voluntad, expresadas en la visión y el amor, que pueden ejercitarse en operación fructífera, exterior e interiormente. Donde las cosas existen como imágenes inteligibles, como medio de comprensión y de comunicación, intelectualmente, en la imaginación, allí está la vía del hombre. Es aquí donde las cosas se conocen en multiplicidad ininteligible y deben verificarse en unidad inteligible, aquí donde se comprende el uso de las cosas, y donde debe renunciarse a todos los usos: para encontrar a la naturaleza misma han de destruirse todas sus semejanzas y cuanto más lejos lleguemos en esto, tanto más cerca estaremos de la cosa real; y tal renuncia y destrucción pertenecen a la esencia del arte, pues en el arte todas las cosas se ven igualmente sin ningún sentido de posesión, no en su naturaleza sino en su ser, de modo totalmente desinteresado.»
Ananda K. Coomaraswamy en "La transformación de la naturaleza en arte"

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