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Tesoro del Conocimiento

«La mente y los sentidos parecen separar la unidad de la Conciencia/Existencia en dos partes: en un yo y un otro, en esto y aquello, en sujeto y objeto.
La mente y los sentidos son como un prisma a través del cual la unidad de la Conciencia/Existencia parece refractarse y dar lugar a las diez mil cosas.
Esta capacidad de velar y ocultar que tienen la mente y los sentidos es el motivo por el que algunas tradiciones espirituales han optado por evitar el cuerpo y el mundo, al considerarlos como un peligroso reino de ilusión que hace que nuestra atención se distraiga de la unidad de la Conciencia/Existencia.
Esta interpretación de la mente y los sentidos tiene su lugar en el proceso gradual de la comprensión, pero dado que esa clase de visión nos permite alejarnos de su poder de ocultación, en última instancia mantiene el cuerpo y el mundo a distancia, por lo que sigue perpetuando la ilusión y la dualidad.
De hecho, en realidad la mente y los sentidos no dividen la Conciencia de la Existencia. Tan solo parece que así lo hacen.
El mundo no tiene nada de ilusorio. Lo ilusorio es la separación que se establece entre la Existencia del mundo y la presencia de la Conciencia, y son la mente y los sentidos los que crean esta ilusión de una Existencia separada e independiente.
La creatividad de la Conciencia es la que, a través de las facultades de la mente y los sentidos, refracta la Unidad en una danza de aparente multiplicidad.
El tiempo es el primer lenguaje de la mente y el espacio es el primer lenguaje de los sentidos. Si eliminamos el tiempo y el espacio de la experiencia —es decir, si eliminamos los nombres y las formas— lo único que queda es la unidad de la Conciencia/Existencia. Nos queda el Ser, la Presencia atemporal y aespacial.
El Ser resplandece en nosotros como Conciencia y en el mundo como Existencia.»
Rupert Spira en "La transparencia de las cosas"

