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Tesoro del Conocimiento

«Una crítica frecuente a la idea hegeliana del todo, que procede sobre todo de las filas posmodernas, dice que el todo, siendo una totalidad, domina las partes individuales reprimiendo su pluralidad y heterogeneidad. Pero esta crítica no hace justicia a la idea hegeliana de la totalidad ni del concepto. La totalidad hegeliana no es una configuración de dominio, no es una totalidad que someta a sí las partes y las subyugue. Más bien, esa totalidad es lo único que abre a las partes su margen de movimiento y de acción, haciendo con ello posible por vez primera la libertad: El todo es […] el uno que, en sí, conserva vinculadas las partes en su libertad. La totalidad es una figura de mediación y reconciliación, una unidad armónica, un equilibrio en reposo de todas las partes. Es reconciliadora. El concepto funda una unidad en la que las partes y las oposiciones particulares no perseveran unas contra otras en una autonomía y firmeza reales, sino que ya solo tienen vigencia como momentos ideales reconciliados en una consonancia libre. La reconciliación representa la tarea por antonomasia de la filosofía:
   La filosofía […] irrumpe en medio de determinaciones que se contradicen, reconociéndolas con arreglo a su concepto, es decir, advirtiendo que en su unilateralidad no son absolutas, sino que se disuelven, y poniéndolas en armonía y en unidad, que es en lo que consiste la verdad.
   La verdad es reconciliación. La verdad es libertad.»

Byung-Chul Han en "La salvación de lo bello"