Textos destacados

Tesoro del Conocimiento

«Sea lo que fuere, lo que hemos querido sugerir en la mayoría de nuestras consideraciones sobre el genio moderno es que la cultura humanista, en cuanto hace las veces de ideología y por lo tanto de religión, consiste esencialmente en ignorar tres cosas: en primer lugar, lo que es Dios, pues no le concede la primacía; en segundo lugar, lo que es el hombre, pues lo coloca en el lugar de Dios; y en tercer lugar, lo que es el sentido de la vida, pues esta cultura se limita a jugar con las cosas evanescentes y a sumergirse en ellas con una criminal inconsciencia. En definitiva, no hay nada más inhumano que el humanismo porque, por decirlo así, decapita al hombre: queriendo hacer de él un animal perfecto, llega a hacer de él un perfecto animal; no en lo inmediato —pues posee el mérito fragmentario de suprimir ciertos rasgos de barbarie—, sino a fin de cuentas, puesto que lleva inevitablemente a rebarbarizar a la sociedad, al tiempo que la deshumaniza ipso facto en profundidad. Mérito fragmentario, hemos dicho, pues la suavización de las costumbres sólo es buena a condición de no corromper al hombre, de no desencadenar la criminalidad ni abrir la puerta a todas las perversiones posibles. En el siglo XIX todavía se podía creer en un progreso moral indefinido; en el siglo XX se ha producido el despertar brutal, ha habido que rendirse a la evidencia de que no se puede mejorar al hombre contentándose con la superficie y destruyendo al mismo tiempo los fundamentos.»

Frithjof Shuon en "Tener un centro"