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Tesoro del Conocimiento

«La idea de que todos los opuestos constituyen una polaridad —que la luz y la oscuridad, el ganar y el perder, el bien y el mal son simplemente aspectos diferentes del mismo fenómeno— es uno de los principios básicos de la vida oriental. Puesto que todos los opuestos son interdependientes, su conflicto nunca podrá terminar con la victoria total de una de las partes, sino que siempre será una manifestación de la interacción entre ambos. Así, en Oriente, una persona virtuosa no es la que emprende la imposible tarea de luchar por el bien y eliminar el mal, sino más bien la que es capaz de mantener un equilibrio dinámico entre lo bueno y lo malo.
   Esta idea del equilibrio dinámico es esencial para la forma en que se experimenta la unidad de los opuestos en el misticismo oriental. Nunca es una identidad estática, sino siempre una interacción dinámica entre los dos extremos. Esto fue resaltado por los sabios chinos en su simbolismo de los polos arquetípicos yin y yang. A la unidad existente más allá del yin y del yang la llamaron Tao y la consideraban como un proceso que producía su interacción: Aquello que deja aparecer ahora la oscuridad, ahora la luz, es el Tao»

Fritjof Capra en "El Tao de la física"