Textos destacados
Tesoro del Conocimiento

«No cabe duda de que se trata de la descripción de una experiencia estética y extática, metafísica y mística, que transporta al alma a otra dimensión, a su verdadera patria, y le permite contemplar la fuente de toda belleza, una Realidad quizá con múltiples rostros, uno de los cuales es el rostro de lo Bello. Como el resto de realidades ejemplares, arquetípicas, a las que el idealismo platónico llamó Ideas, no se trata de fenómenos situables en coordenadas espacio-temporales, sujetos al nacimiento y la muerte, ni tampoco de conceptos lógicos pensables por la razón humana. Se trata de realidades esenciales en una dimensión atemporal e inespacial, no sometidas a condiciones relativas (psicológicas, históricas, culturales), únicas, al parecer, válidas para los diferentes tipos de relativismos que se fueron apoderando de la mentalidad y la sensibilidad moderna y contra los que ya Sócrates y Platón tuvieron que combatir dialécticamente, representados entonces por los sofistas.
Aunque todas las cosas bellas desaparecieran, aunque todo en esta manifestación sensible dejara de existir, y con ello nuestros cuerpos y el ojo de la carne, la Belleza absoluta no sufriría menoscabo alguno, ni tampoco la contemplación de la misma a la que seguirían teniendo acceso las almas inmortales, desnudas, desencarnadas, incorpóreas, en su propio mundo, su propio plano, su propia dimensión anímica-espiritual a la que Platón denominó el mundo inteligible. El ojo del alma no muere y la contemplación sigue siendo posible.»
Vicente Merlo en "Simbolismo en el arte hindú"

