Textos destacados

Tesoro del Conocimiento

«Al plantear una aproximación al sentido simbólico del negro es preciso previamente establecer una clara diferenciación entre el negro como ausencia y el negro como Presencia. El negro como ausencia de luz, la tiniebla que mantiene cautiva la luz, y el negro como Presencia, la Luz Negra, cuyo efecto es el resultado de la excesiva proximidad o anodadamiento del místico en la Luz de la Esencia divina. La luz que vela la intensidad del fulgor de la luz divina, permitiendo así su manifestación. En este capítulo sobre el negro nos referiremos a este negro de luz o negro como Presencia. En cuanto al otro negro existen también numerosas referencias a él en la literatura, es el negro de la ceniza que se adhiere a la luz como un pesado fardo o el que distrae la atención de la mirada del foco de luz. Sin embargo, hemos preferido centrar la atención en el negro luminoso, el negro que permite ver la luz, el negro de la pupila que es el negro de la visión, Noche divina del no saber que da nacimiento a la luz, la oscuridad divina, el Sí mismo divino, la sombra luminosa que permite la manifestación de lo divino, la cueva donde Bahram desaparece tras rebasar los colores fluctuantes de los estados, el negro de la sabiduría que reúne los secretos de los colores y cuya intensidad solo puede soportar el iniciado. El negro, Arcano fundamental, Jesús del Ser, Negrura suprema que contiene en potencia todo cuanto existe, Luz cuya intensidad ciega al iniciado.»

Ana Crespo en "Color y Sufismo"