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Tesoro del Conocimiento

«Imaginemos el anima mundi no por encima del mundo, como si lo rodease cual divina y remota emanación del espíritu —un mundo de poderes, arquetipos y principios que trascienden las cosas—, ni tampoco instalada en el mundo, como unificador principio vital panpsíquico. Imaginemos más bien el anima mundi como esa chispa, esa imagen creadora que se presenta en su forma visible a través de todas las cosas. El anima mundi indica entonces las posibilidades animadas que presenta cada suceso tal como es, su presentación sensible como un rostro que revela su imagen interior; en suma, su disponibilidad para la imaginación, su presencia como realidad psíquica. No sólo animales y plantas dotados de alma —como en la visión romántica—, sino el alma dada con cada cosa, las cosas de la naturaleza dadas por Dios, y las cosas de la calle hechas por el hombre.»
James Hillman en "El pensamiento del corazón"

