Textos destacados
Tesoro del Conocimiento

«La visión de la Naturaleza y la visión de Eros pertenecen a la Vía Afirmativa. Son visiones de lo creado. Digamos que corresponden al alma.
La visión de Dios pertenece a la Vía Negativa. Es una visión del Creador, o de la Fuente. Corresponde al espíritu, el cual siempre desea la unidad y rechaza la visión de la multiplicidad propia del alma.
El espíritu se expresa con metáforas de ascensión, elevación y luz. Alza el vuelo y planea como Peter Pan o Ícaro. Anhela la transcendencia, alzarse sobre el mundo. Veloz y directo como una flecha, escala la montaña sagrada de la autonegación y la plegaria hacia la iluminación; o los peldaños de la Razón hacia la Ilustración. Razón pura, filosofía pura, matemática pura, luz pura, amor puro … El espíritu es puritano; su objetivo es la vida del monje ascético en su celda, o del científico en su higiénico laboratorio. Vuelve la espalda a lo que ve como una contaminación o confusión del alma.
El alma se expresa con metáforas de descenso, profundidad y oscuridad. Tiende al inframundo y al sendero indirecto. No es transcendente sino inmanente, y yace oculta dentro del mundo. Lenta y serpenteante, sigue la espiral de la imaginación hacia su oculta sabiduría. Prefiere la penumbra a la luz, pues allí las cosas se confunden y los mundos se entremezclan. Desconfía de la pureza, pues sabe que la realidad es compleja y turbia.»
Patrick Harpur en "La tradición oculta del alma"

