Textos destacados
Tesoro del Conocimiento

«El Espíritu es la Revelación de la Omniposibilidad; la razón queda perpleja ante él, porque no puede encerrarlo en sus categorías limitadas: no sabe de dónde viene ni a dónde va, pues él no hace más que uno con el Infinito, cuyo Conocimiento es. La razón, en el movimiento de esta perplejidad, que disuelve todo endurecimiento mental, es arrastrada por guiamiento divino, hasta la pérdida del pensamiento en el océano sin orillas del Espíritu; éste manifiesta el Uno a la intelección distintiva bajo aspectos antinómicos para borrar en la mente toda concepción unilateral de lo único Real y para integrar el dualismo del pensamiento en el no-dualismo del Conocimiento divino.
Quien dice aspecto, dice relación: todo aspecto, cualquiera que sea, no es sino relatividad; cada aspecto se afirma a sí mismo, es decir, afirma su relación particular con lo Real y Su Omniposibilidad, pero cada uno es negado por otro aspecto, que se distingue de él y se opone a él, de tal modo que, en definitiva, el conjunto de las relatividades se suprime a sí mismo en lo Absoluto solo. Todas las haqâiq —realidades o verdades— se reflejan en el espejo de la ignorancia humana; son los rayos fulgurantes de la rueda de las cosas posibles; pero hay una verdad que no cambia jamás, la del cubo, que revela sus posibilidades latentes e inmutables por los rayos, y que mueve la rueda, sin abandonar su inmutabilidad: es la verdad de lo único Real, de lo único Posible, El cual es la Omniposibilidad —es la verdad de la Omnirrealidad, La cual es lo único Real—. El Todo es Único, y el Único es todo, dice la Risâlah: …en realidad, otro que Él no tiene existencia… la existencia de las cosas (o aspectos) y su nada es todo uno.»
Leo Schaya en "La doctrina sufí de la unidad"

