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Tesoro del Conocimiento

«El mito tradicional constituye en efecto una forma de cristalización poética de las verdades fundamentales; pertenece a la smriti, en términos hindúes, y a veces incluso a la sruti. Se encuentra en ciertos libros sagrados, como los Vedas —por ejemplo, el mito del sacrificio de Purusha en el Rg Veda—, y los principales episodios de los primeros capítulos del Génesis pueden leerse igualmente como mitos. Para la mayoría de las tradiciones antehistóricas, estos relatos de una densidad simbólica máxima eran una especie de lengua materna, inmediatamente accesible. Antes de la aparición del logos filosófico, el mythos servía para recordar a los hombres, según el principio de la anamnesis platónica, la razón de ser de su existencia, y para instruirlos sobre el origen y la finalidad del cosmos. El verdadero mito no procede de un inconsciente atávico, ni de un imaginario individual, aunque fuera genial, sino de la imaginatio vera, es decir, de una facultad impersonal y visionaria, inspirada en grados variables por lo que Henry Corbin denomina el mundus imaginalis. Como lo explica magistralmente Frithjof Schuon, no hay, sin duda, verdad más exacta que la de la historia; pero lo que hay que decir es que existe una verdad más real que la de los hechos; la realidad superior engloba la exactitud, pero ésta, en cambio, está lejos de presuponer aquélla. La realidad histórica es menos real que la verdad profunda expresada por ella, y que expresan también los mitos; un simbolismo mítico es, pues, infinitamente más verdadero que un hecho desprovisto de simbolismo.
Clave hermenéutica, el propio mito requiere, en una época en que la intuición intelectual está más o menos atrofiada, una interpretación razonada y analítica. Es importante, sin embargo, que el análisis exegético del mito esté iluminado por dentro, si podemos decirlo así, por un conocimiento humilde y suficiente de los principios metafísicos y por cierto sentido del simbolismo iniciático y cosmológico. Aparte de los autores tradicionales y perennialistas, existen muy pocos especialistas del mito que lo consideren en cuanto poiesis espiritual. Si exceptuamos a Mircea Eliade y Gilbert Durand, la mayoría de las eminencias universitarias han desarrollado unas hermenéuticas reductoras del mito. Es importante volver a dar al mito su dimensión iniciática.»
Michel Clermont en "El sentido espiritual de los mitos"

