Textos destacados

Tesoro del Conocimiento

«La idea de que la Naturaleza posee un potencial autoorganizativo y creativo intrínseco tiene raíces antiquísimas y poderosas. La encontramos en la tradición védica de la India, en el Tao, en Anaximandro, los pitagóricos y el neoplatonismo. Reaparece con fuerza en el Renacimiento. Constituye el eje de la concepción spinoziana de Natura naturans como manifestación de la Divinidad Inmanente. Era la idea-guía de Goethe y la gran mayoría de los filósofos del Romanticismo. Inspiró en Bergson la propuesta de un impulso vital que hace que la evolución sea, en sí, creadora. Fue fundamental para Teilhard de Chardin, que veía la materia animada por una tendencia irreflenable a la complejificación, que la orienta hacia el espíritu…
   Volvemos ahora la mirada hacia las entidades autoorganizadas presentes en el mundo (y que hacen que éste sea tal), y convertimos el reconocimiento de su realidad intrínseca en un punto de partida.
   Dicho reconocimiento no es, por lo demás, ningún dogma. Sí una exigencia de la vida, que es inseparable del ser de cada uno. El auténtico realismo es vital. Nada más triste y falso que el pretendido realismo del reduccionista que afirma que toda entidad (¿incluido él mismo?) no es más que una composición de no se sabe bien qué cosas elementales que, esas sí, existen de veras por obra y gracia de su naturaleza ciega y de su extrema pequeñez.
   Quien duda de la realidad del mundo, duda enseguida también, inevitablemente, de sí mismo y se halla a un paso de zozobrar en la psicopatología. El saber acerca de la realidad del mundo es un saber intuitivo —lo que quiere decir vital, ni más ni menos— que extiende la certeza de uno mismo y hace posible vivir. Valga como prueba in contrario el aislacionismo/solipsismo actual, cuyos síntomas y consecuencias están a la vista de todos.»

José Luis San Miguel de Pablos en "Filosofía de la naturaleza"