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Tesoro del Conocimiento

«Sucede que el mundo sensible no es asimilable al mundo conocido o cognoscible. Solo lo es a condición de ser clarificado, es decir, integrado a un protocolo de representación. La sensación sola, muda y fugaz, no se fija en ninguna parte. Alimenta la imaginación perceptiva que va a re-presentarla de manera clara y perenne. La percepción calificada es entonces ya del orden de la representación. La sensación solo se actualiza como constitutiva del mundo a partir del momento en que la consciencia se hace cargo de ella, se la representa.
No es entonces conveniente distinguir una imaginación perceptiva (una puesta en imagen de su percepción) de una imaginación como phantasia, para retomar la tipología de Husserl. La imaginación participa siempre del reconocimiento de un mundo conocido, incluso a riesgo de ensalzarlo y volverlo maravilloso. Así, el espacio de representación, aunque sea subversivo, es siempre un espacio de orden. Prolonga las coordenadas de un espacio conocido, lo vuelve comunicable. La sensación supone, la percepción testifica, la representación afirma. Esta última no es nunca impugnación del mundo en cuanto mundo conocido, pues solo en su seno puede ser impugnación.
Los fantasmas, los sueños, las guerras y los amores se entrelazan, se impugnan pero se armonizan y descansan siempre en un polo inamovible: un mundo conocido que se superpone y sustituye al espacio de la representación.»
François J. Bonnet en "El infra-mundo"

