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Tesoro del Conocimiento

«Así pues, lejos de ser un mundo material, la realidad es un mundo psíquico que sólo admite conclusiones indirectas e hipotéticas sobre la naturaleza de la materia real. Únicamente a lo psíquico le corresponde la realidad inmediata, y además a cualquier forma de lo psíquico, incluso a las ideas y pensamientos irreales que no hacen referencia a ningún exterior. Aunque a tales contenidos los llamemos figuraciones o delirios, no por ello dejan de tener eficacia; es más, no existe ningún pensamiento real que, en un momento dado, no pueda ser desplazado por un pensamiento irreal, presentando éste una mayor fuerza y eficacia que el primero. Mayores que todos los peligros físicos son los colosales efectos de las ideas delirantes, a las que sin embargo nuestra consciencia del mundo quiere negarles toda realidad. Nuestra elogiadísima razón y nuestra exageradamente estimada voluntad se revelan en ocasiones impotentes frente al pensamiento irreal. Las fuerzas universales que gobiernan incondicionalmente a toda la humanidad son factores psíquicos inconscientes, y éstos son también los que crean la consciencia y, con ello, la conditio sine qua non para la existencia de un mundo. Estamos dominados por un mundo creado por nuestra alma.
El gran error que ha cometido nuestra consciencia occidental es atribuir al alma sólo una realidad derivada de causas materiales. Bastante más sabio es el Oriente, que fundamenta la esencia de todas las cosas en el alma. Entre las desconocidas naturalezas del espíritu y la materia se halla la realidad de lo anímico, la realidad psíquica, la única realidad que podemos experimentar directamente.»
Carl Gustav Jung en "La dinámica de lo inconsciente"

