Textos destacados

Tesoro del Conocimiento

«Puesto que la cultura colectiva ha desterrado y difamado a las míticas Diosas Negras y también a sus enseñanzas, como individuos hemos sido condicionados a negar y a detestar todas aquellas partes de nuestra personalidad que se corresponden con las características de la Diosa Negra. Las diferentes diosas de la Luna Negra eran todas reinas de los mundos subterráneos y el mundo subterráneo de los antiguos no es más que una metáfora de la mente inconsciente de los individuos de hoy en día. La antigua Diosa Negra, que fue difamada y desterrada, es análoga a la sombra de Jung, es decir, a aquellas partes de nuestra personalidad que negamos y rechazamos y que pasan a ser reprimidas en el inconsciente. La Diosa Negra contiene los aspectos rechazados de la integridad femenina y, como tal, ahora simboliza la sombra de lo femenino.
   Para los antiguos una relación segura y provechosa con los poderes de los mundos subterráneos se conseguía a través de un correcto acercamiento a la Diosa Negra. La psicología contemporánea reconstruye esta antigua sabiduría sugiriendo que se consigue una segura y provechosa relación con los poderes del inconsciente a través de un correcto acercamiento a esta sombra. Si reconocemos y respetamos las oscuras fuerzas de nuestro inconsciente, nuestras Diosas Negras interiores mantendrán una excelente predisposición hacia nosotros y nos proporcionarán una gran perspicacia y un gran poder de sanación y de renovación. Pero, si las menospreciamos y las alejamos de nosotros (al igual que la sombra de nuestra personalidad cuando se siente negada y rechazada), aquéllas, durante nuestros momentos de debilidad, estallarán de forma inesperada dentro de nuestra realidad consciente. Cuando, por sí mismas, las deidades de la oscura sombra de lo femenino adquieren una autonomía vengativa, siembran el terror, la destrucción y la locura en nuestras vidas.»

Demetra George en "Las lunas negras"