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Tesoro del Conocimiento

«El principio del racionalismo autónomo es querer partir de cero, es decir, pensar sin ningún dogma inicial; ilusión además de inconsecuencia, pues el racionalismo parte precisamente de un dogma, a saber, el axioma gratuito de la inexistencia de todo cuanto no nos transmite la razón como sierva de las percepciones. Si se nos responde —por una argucia ya clásica— que la prueba debe proporcionarla el que emite una afirmación, como la existencia de Dios, respondemos: toda la cuestión estriba aquí en saber a qué se llama afirmación; calificar de afirmación únicamente la tesis de lo suprasensible y presentar la duda o la negación como actitud normal y neutra a fin de eludir la obligación de proporcionar una prueba, es una postura perfectamente arbitraria, pues en un medio en el que todo el mundo admite a Dios, es precisamente el ateísmo el que surge como afirmación que debe probarse; y esgrimir que eso es tan sólo una cuestión de situación exterior y que es la increencia la que es el en sí o el a priori de la inteligencia, no es más que un error acompañado de una petición de principio; es la historia del ciego que filosofa sobre la visibilidad. Si se quiere ser realista, hay que resignarse a la evidencia de que todo pensamiento tiene que partir de un dato inicial que no puede venir del pensamiento mismo, pero que implica la certidumbre y que lo que el pensamiento puede hacer es describir su pertinencia.»
Frithjof Schuon en "Lógica y transcendencia"

