Textos destacados
Tesoro del Conocimiento

«Para Bernoulli, el Loco es el tonto, la nada, el cero, el círculo; es el vacío que está contenido en sí mismo y que contiene también a las veintiuna cartas restantes. El 0 es el número potencial para la transformación, para el progreso y el desarrollo. Está inmóvil en el centro, en el eje de la Rueda. El Loco ha renunciado a toda la gloria del mundo, es pobre y tonto, y sin embargo, no desea nada más. Está solo y no pide ayuda ni consejos, pero si vamos hacia él, volvemos a casa. Para Widmann, el Loco habita en tierra de nadie, vive en el límite, y en su imagen convergen la creatividad y la destructividad, la alegría del juego y la furia del loco, la perspicacia del bufón y la locura del delirio, el genio y la locura del artista. Para Nichols, conecta los dos mundos, el mundo cotidiano y el no verbal de la imaginación, él se mueve libremente entre estos mundos y también los confunde.
El Loco como carta está aparte de los septenarios, y puede estar al final o al principio del Tarot, porque representa la Luz y la Sombra arquetípicas. El hecho de contenerlas, simboliza que es una imagen anterior a la escisión de los opuestos. Por un lado, representa la idea del Dios trascendente (la luz celeste) y por el otro, es el vagabundo, el inocente, el bufón, y el trickster (la Sombra colectiva). También simboliza el individuo que no tiene conciencia, que está inmerso en los pliegues del inconsciente.
Desde el punto de vista trascendente y celeste, el Loco es una representación que intenta dar forma a lo que no la tiene. Se le puede relacionar con el Vacío o Caos, donde surgió por primera vez el cosmos y con la prima materia de la Alquimia, que permanece en el trasfondo de las cosas.»
Antoni Amaro en "El tarot Rider-Waite"

