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Tesoro del Conocimiento

«El fundamento último del septenario se halla en las siete direcciones del espacio: dos contrarias por cada dimensión, más el centro. La proyección de este orden espacial de seis elementos dinámicos y uno estático coincide con la semana como modelo del septenario en el transcurso temporal. En muchas culturas, el 3 es el número del cielo (orden vertical en la cruz de tres dimensiones espacial) y el 4 es el de la tierra (cuatro direcciones —asimilables a los puntos cardinales— de las dos dimensiones del plano). Por ello, el 7 es el número sumativo del cielo y de la tierra (como el 12 expresa su posibilidad multiplicativa). En la religión, el septenario tiene expresiones y correspondencias, como el ternario de las virtudes teologales, más el cuaternario de las cardinales; el septenario de los pecados capitales, que precisamente son entendidos, por la doctrina tradicional simbolista, como resultado del influjo —o de la correlación— con los principios espirituales de los siete planetas, o antiguas deidades mitológicas. En el cielo, el 7 está particularmente representado por la constelación de las Pléyades, las hijas de Atlas, de las que seis están presentes y una oculta.»

Juan Eduardo Cirlot en "Diccionario de símbolos"