Textos destacados
Tesoro del Conocimiento

«Los cuentos tienen, como todo escrito tradicional, cuatro niveles de lectura. Para poder penetrarlos hasta comprender su significado más profundo hay que excavar un agujero en la tierra y enterrar la individualidad, vale decir quitar las capas de los prejuicios que nos impiden ver la esencia de las cosas. Así, poco a poco, va emergiendo en toda su pureza la piedra preciosa que se halla escondida en lo más hondo del texto y de nosotros mismos, pues las andanzas de los protagonistas de los cuentos y el viaje interno del lector son procesos paralelos y simultáneos, si somos capaces de abrirnos a ello. Gracias a las claves que nos brinda la enseñanza tradicional, imprescindibles para este trabajo, la lectura se vuelve una aventura que se vive en primera persona. Se reconoce que la historia leída es la misma que se desarrolla en nuestra propia alma, un escenario en el que se iluminan y dialogan aquellos personajes con los que antes pensábamos no tener nada que ver.
Se podría pensar que los cuentos son demasiado duros, que la moral de la que están impregnados es anticuada, que los roles de género están estereotipados y perpetúan de esa manera la desigualdad social. Sin embargo, si los consideramos bajo la luz del símbolo, descubrimos que lo terrible también tiene su lugar en el orden cósmico y que censurarlo significa negarse el acceso a las posibilidades más altas del Ser, ya que de la Unidad nada está excluido y el Conocimiento pasa por reconocer en uno mismo todos sus aspectos, no sólo los más agradables según un criterio personal. De la misma manera, el príncipe y la princesa no son personajes externos, sino que están ambos presentes en nuestra alma, como todos los demás, y por ello los podemos vivir por lo que son: opuestos complementarios que constituyen una unidad indisoluble.»
Margherita Mangini en "Cuentos tradicionales"

